miércoles, 8 de enero de 2014

"Lee Daniels' The Butler": El dolor con el paso del tiempo.

   "Miramos al mundo y juzgamos. Oímos hablar de los campos de concentración, pero fuimos lo mismo por durante doscientos años aquí, en Estados Unidos". —Cecil Gaines, "The Butler". 

   “Lee Daniels’ The Butler” (en español “El Mayordomo”) es una película dirigida por Lee Daniels, conocido por sus exitosas películasMonster's Bally “Precious” y protagonizada con estricta disciplina por  el ganador del Oscar a Mejor Actor  en el 2006 por “The Last King of Scotland” Forest Whitaker y con grandes y poderosas participaciones como la de Oprah Winfrey.
   Como sacado de un mundo ficticio, donde la crueldad es la clave principal para la armonía de muchos, esta película nos presenta la historia de Cecil, un hombre “de color” que nació en una época donde la esclavitud se permitía. Cecile crece en una granja de algodón con sus padres, donde el jefe de las tierras abusa de su madre (Mariah Carey) cuando él desee, al hacerlo frente a sus ojos, el padre vulnerable a la situación se queda paralizado, sabiendo que no puede cuestionar al jefe. Al ver que su mujer sufrió de un cruel ataque por parte del autoritario hombre (que es personificado por el joven actor Alex Pettyfer) este lo encara, pero para su mala suerte, es asesinado frente a otros esclavos y frente a su hijo Cecile de nueve años.
   De ahí en adelante, la dueña del hogar (Vanessa Redgrave) contrata al desolado Cecile como “sirviente negro de la casa” con la excusa de necesidad de ayuda en el hogar, pero si bien se nota en las escenas, la pobre anciana sentía lástima por el niño. Cecil aprende muchas maneras de comportarse y servir a los blancos como ellos deseaban, pero sabía que debía huir de esa casa, antes de que el hombre que asesinó a su papá, terminara haciendo lo mismo con él.
  Cecil huye de ahí cuando ya ha crecido y se ha convertido en un joven hombre. Muriendo de hambre, rompe la vitrina de una pastelería para poder satisfacer su necesidad y cuenta con la suerte de encontrar a un amable hombre de color que le ayuda y le brinda empleo como sirviente. Ahí fortalece sus conocimientos y aprende a tratar con perfección al hombre blanco.
  Cecil contaba la excelente vida que cualquier persona –en esa época y en esas condiciones- podría desear: casa, auto, trabajo, esposa, dos hijos, comida. Es cuando recibe una llamada, solicitando sus servicios en La Casa Blanca, casa presidencial de los Estados Unidos. No era un secreto que su vida cambiaría sin dudar.
   Forest Whitaker empeña su participación en esta película como la mejor actuación en toda su vida, me atrevo a decir. Cada sonrisa, cada lágrima, los gestos, la expresión de este actor, nunca fue tan perfecta como en esta película. Sin duda el elenco completo es una verdadera maravilla. Oprah Winfrey, actriz secundaria en la película y esposa del personaje principal, efectua con éxito el personaje llamado Gloria. Además que Lee Daniels logra un decente trabajo donde logra su objetivo: denunciar con nostalgia lo que una vez fue negado a la raza mestiza.
   La película es una puerta para avanzar. Dos horas de analizar y recordar que no siempre hubo esta paz (incluso cuando aún existe el racismo) de la que gozamos últimamente. En esta película, con el personaje del hijo mayor de Cecile, Louis personificado por David Oyelowo, -que en lo personal, es todo un hallazgo de actor y sin duda tiene un gran futuro- se ve reflejado la necesidad de crecer, de avanzar, de dejar de lado las prioridades que se le aplicaban solamente a la raza negra.
   Conforme avanza la película y los presidentes de los Estados Unidos van cambiando, se ve una esperanza para las personas de color y sus derechos. No es si no hasta que el presidente John F. Kennedy intenta dar el primer paso, pero no fue del todo exitoso, ya que por su asesinato, no logró continuar con sus objetivos. La vida de Cecil pasaba frente a él y se alejaba sin esperanzas de lograr apreciar un buen final. Ronald Reagan, personificado por Alan Rickman decide con firmeza su apuesta por los derechos de igualdad y gracias a estos brincos y no de paso en paso, se logra un avance increíble y afortunado para la armonía que muchos gozamos hoy en día.
  Una película que trata uno de los temas más profundos y trágicos que ha sufrido una gran parte del mundo: el racismo. La única fe después de ver estas películas, es encontrar y valer la esperanza de que algún día, en el mundo no existan estas maneras de apartar gente por como nacieron, porque al final de cuentas, la armonía que encontremos será cuando todos decidan pensar igual y al parecer, eso costará unos años más. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario