"Miramos al mundo y juzgamos. Oímos hablar de los campos de concentración, pero fuimos lo mismo por durante doscientos años aquí, en Estados Unidos". —Cecil Gaines, "The Butler".
“Lee Daniels’ The Butler” (en español “El Mayordomo”) es una película
dirigida por Lee Daniels, conocido por sus exitosas películas “Monster's Ball”
y “Precious” y protagonizada con estricta disciplina por el ganador del Oscar a Mejor Actor en el 2006 por “The Last King of Scotland”
Forest Whitaker y con grandes y poderosas participaciones como la de Oprah Winfrey.
Como sacado de un mundo ficticio, donde la crueldad es la clave
principal para la armonía de muchos, esta película nos presenta la historia de
Cecil, un hombre “de color” que nació en una época donde la esclavitud se
permitía. Cecile crece en una granja de algodón con sus padres, donde el jefe
de las tierras abusa de su madre (Mariah Carey) cuando él desee, al hacerlo
frente a sus ojos, el padre vulnerable a la situación se queda paralizado,
sabiendo que no puede cuestionar al jefe. Al ver que su mujer sufrió de un
cruel ataque por parte del autoritario hombre (que es personificado por el
joven actor Alex Pettyfer)
este lo encara, pero para su mala suerte, es asesinado frente a otros esclavos
y frente a su hijo Cecile de nueve años.
De ahí en adelante, la dueña del hogar (Vanessa Redgrave) contrata al
desolado Cecile como “sirviente negro de la casa” con la excusa de necesidad de
ayuda en el hogar, pero si bien se nota en las escenas, la pobre anciana sentía
lástima por el niño. Cecil aprende muchas maneras de comportarse y servir a los
blancos como ellos deseaban, pero sabía que debía huir de esa casa, antes de
que el hombre que asesinó a su papá, terminara haciendo lo mismo con él.
Cecil huye de ahí cuando ya ha crecido y se
ha convertido en un joven hombre. Muriendo de hambre, rompe la vitrina de una
pastelería para poder satisfacer su necesidad y cuenta con la suerte de
encontrar a un amable hombre de color que le ayuda y le brinda empleo como
sirviente. Ahí fortalece sus conocimientos y aprende a tratar con perfección al
hombre blanco.
Cecil contaba la excelente vida que cualquier
persona –en esa época y en esas condiciones- podría desear: casa, auto,
trabajo, esposa, dos hijos, comida. Es cuando recibe una llamada, solicitando
sus servicios en La Casa Blanca, casa presidencial de los Estados Unidos. No
era un secreto que su vida cambiaría sin dudar.
Forest Whitaker empeña su participación en esta
película como la mejor actuación en toda su vida, me atrevo a decir. Cada
sonrisa, cada lágrima, los gestos, la expresión de este actor, nunca fue tan
perfecta como en esta película. Sin duda el elenco completo es una verdadera
maravilla. Oprah Winfrey, actriz secundaria en la película y esposa del
personaje principal, efectua con éxito el personaje llamado Gloria. Además que
Lee Daniels logra un decente trabajo donde logra su objetivo: denunciar con
nostalgia lo que una vez fue negado a la raza mestiza.
La película
es una puerta para avanzar. Dos horas de analizar y recordar que no siempre
hubo esta paz (incluso cuando aún existe el racismo) de la que gozamos
últimamente. En esta película, con el personaje del hijo mayor de Cecile, Louis personificado por David Oyelowo,
-que en lo personal, es todo un hallazgo de actor y sin duda tiene un gran
futuro- se ve reflejado la necesidad de crecer, de avanzar, de dejar de lado
las prioridades que se le aplicaban solamente a la raza negra.
Conforme avanza la película y los presidentes de los Estados Unidos van
cambiando, se ve una esperanza para las personas de color y sus derechos. No es
si no hasta que el presidente John F. Kennedy intenta dar el primer paso, pero
no fue del todo exitoso, ya que por su asesinato, no logró continuar con sus
objetivos. La vida de Cecil pasaba frente a él y se alejaba sin esperanzas de
lograr apreciar un buen final. Ronald Reagan, personificado
por Alan Rickman decide con firmeza su apuesta por los derechos de igualdad y
gracias a estos brincos y no de paso en paso, se logra un avance increíble y
afortunado para la armonía que muchos gozamos hoy en día.
Una película que trata uno de los temas más
profundos y trágicos que ha sufrido una gran parte del mundo: el racismo. La
única fe después de ver estas películas, es encontrar y valer la esperanza de
que algún día, en el mundo no existan estas maneras de apartar gente por como
nacieron, porque al final de cuentas, la armonía que encontremos será cuando
todos decidan pensar igual y al parecer, eso costará unos años más. 
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