martes, 31 de agosto de 2021

8 años después: Varias ideas falsas de la cultura con Esteban Krotz

8 años después: Varias ideas falsas de la cultura con Esteban Krotz

Esteban Durán Fonseca


Jamás creí que ocho años después leería con temor las entradas de mi antiguo blog creado en el 2014 para escribir reseñas de películas nominadas al Oscar. Recuerdo que ese año fue una locura para los Premios de la Academia: estaban en juego películas como "12 Years a Slave" de Steve McQueen hasta "Blue Jasmine" de Woody Allen. Eran momentos emocionantes que, además, hacían ruptura a un conjunto de tradiciones dentro de la gala. 

Sin embargo, como nada está exento de cambiar, mi yo actual, en el 2021 ya no ve los los Oscars y tampoco sigue a Ellen DeGeneres en twitter. Es más, no tengo cuenta en twitter. Esto me hace reflexionar un poco junto con la lectura de Esteban Krotz y mi existencialismo. Hace ocho años, tal vez, ya conocía otras dimensiones del cine, pero sin duda, tenía ideas muy erradas sobre la cultura, mi papel como consumidor y las mismas barreras que yo fortalecería como espectador y receptor de esta industria. 




Lupita Nyong'o, el hermano de Lupita Nyong'o y el resto de hiperfamosos blancos.

8 años después, me encuentro en el blog que había titulado "Cine, libros y algo más" un conjunto de reseñas que exaltan estos proyectos cual si fueran obras maestras inolvidables, lo cual, no está tan lejos de la realidad: son inolvidables, pero no por eso obras maestras. Mi desvelo por escribir sobre ellas, admito, denota lo redimido que alguna vez fui a esta industria exacerbante que se mete en las ideas. En las reseñas se encontrarán un conjunto de adjetivos que solamente las pudo escribir un yo genuino, que no encontraba crítica frente a la gala de los Premios Oscar. Que no comprendía aún la connotación política de este escenario. 

Sin intenciones de comenzar una diatriba contra estos premios, lo que apunto fue que mi interés por este tipo de industria resultó producto de mi involuntariedad. Respondí básicamente a todo este proceso que involucraba comercializar estándares de belleza, discursos supremacistas blancos, reproduje la banalidad, la evasión y poca criticidad de esta premiación tan famosa. 


Lupita Nyong'o ganadora del premio a mejor actriz de reparto y Cate Blanchett ganadora del premio mejor actriz en el 2014. El vocalista de 30 Seconds to Mars y el galán de las comedias románticas.

Leyendo a Esteban Krotz, me entero cómo reproduje más de las 5 ideas falsas sobre cultura que expone en el artículo. Vamos a ver...

Para empezar, este tipo de expresión genera comparaciones con otras industrias de cine, generando en el espectador carente de crítica e información, idolatría en estas figuras públicas. Preguntándose o asumiendo así, quién posee o no cultura. Menciona Krotz que:

"A cierto tipo de

educación y a estos bienes culturales suele

tener acceso siempre sólo un pequeño

segmento poblacional, mientras que los

demás quedan excluidos" (pág 14)

Por eso, es posible que nuestras limitaciones nos hagan observarles a estos grupos de poder ejercer la ilusión de ser mayores exponentes culturales que otras manifestaciones mundiales. Teniendo escuelas importantes de cine que constantemente, además, también premian sus producciones. (Chequear esta lista en wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Cine_de_Am%C3%A9rica_Latina)

Seguidamente, la cultura que consumimos nos hace preguntar si hay una jerarquía entre culturas. Así, vemos cómo este tipo de premiación y las bases de marketing que utilizan solo hacen fortalecer las malas ideas coloniales que hasta el día de hoy siguen vigentes en nuestra vida. La jerarquía entre culturas carece de argumentos objetivos o científicos. Es estratificación social.

"No hay nada que indique que la cultura del maíz

sea mejor o peor que la del trigo o del arroz,

que la forma musical del "lied" valga más

que la del "son", que los libros de "ciencia

ficción" sean esencialmente inferiores a las

obras literarias del realismo decimonónico" (pág. 14).

Los Oscars transmiten imágenes que nos recuerdan alguna vez hubo el sostén de creer que hay culturas puras o mezcladas. Esteban Krotz menciona sobre esto que:

“Lo que sucede es que quienes reflexionan

sobre una cultura o tratan de transmitirla a

otra generación o de distinguirla de otras

culturas, siempre están en la tentación de

presentarla como un todo integrado, como

algo completamente propio y concluido en

sí mismo. Por tanto, suelen perder de vista

el carácter de mezcla de todas las culturas” (pág. 16)

 Así mismo, 8 años después comprendo que se trata del fortalecimiento del concepto de bellas artes.
La cultura es algo muy especial, que va más allá de los Oscars, por eso menciona el autor que

“conviene caer en la cuenta que a
pesar de su innegable importancia, los
museos, los teatros y las bibliotecas son
sólo algunos de los muchos hogares de la
cultura. La mayor parte de la vida cultural se
realiza, se conserva, se reproduce y se
transforma fuera de ellos” (pág 17)

Por último, la idea de la dependencia de la cultura con el Estado, me permite analizar la presencia institucional dentro de este tipo de industria cinematográfica.  Es así como se evidencia el importante control que se genera de este tipo de industria sobre sus consumidores. Generando un conjunto de conceptos que continúan fortaleciendo discursos patriarcales, coloniales, racistas y en pro de las monarquías europeas. Respecto a esto, Krotz menciona: 

Como se ha dicho anteriormente, en todas
las culturas y en todos los tiempos se han
documentado influencias de unas culturas
sobre otras. El problema no radica en la
existencia de tales influencias, sino en que si
los seres humanos pertenecientes a una
cultura pueden decidir libremente sobre si
quieren aceptar tales influencias y, en dado
caso, cuáles y cómo. Poder escoger entre
alternativas presupone, claro está, conocer
alternativas y reconocer a una influencia
concreta como una alternativa entre otras
posibles (pág 17)

Así, comprender la importancia de la dominación desde el contenido cultural, generando muchas veces solo una historia que valida la oficialidad.

Este recorrido por mi visión de hace ocho años me permite entender las rutas por las que he cruzado para discernir de muchas ideas que antes reproducía sin darme cuenta. Romper los paradigmas y aventurarse a otro tipo de cine, para ampliar las dimensiones del conocimiento que jamás pensé podrían existir. Cuando pienso en cuánto disfruté "Bye Bye Bye Brazil" de Carlos Diegues o cómo lloré con "Tengo miedo torero" dirigida por Rodrigo Sepúlveda, las sensaciones con películas como estas me dejan la sensación de ver el mundo distinto que representan Los Oscar. Por eso apelo a profundizar el cine político, sin dogmas, ni estructuras, lejos de estéticas cargadas de verdad. 


Steve McQueen y su elenco celebrando eufóricamente el triunfo de "12 Years a Slave" como mejor película en el año 2014.